Pienso mucho en ti, en el misterio de
tus ojos, en tus manos llenas de historias, en tu sonrisa secreta, tus tibios y
dulces labios y esos besos tan intensos y excitantes que sacuden mi alma y
curan mi corazón cada vez que se encuentran con los tuyos, mi maravilloso amor
que mas quisiera verte siempre al empezar el día, pero no fui lo
suficientemente privilegiada para estar a tu lado. Cada vez que te veo me
invade la felicidad y mi corazón se desboca por esos breves momentos, debo
estar muy mal porque mi primer pensamiento al despertar y mi último pensamiento
al dormir eres tú.. me haces vibrar y desear una vida diferente y creer que es
posible, gracias por tanto.
Recuerdo los momentos que compartimos y aquellos que hubiera querido compartir, pero también sé que tú ya tienes a alguien más en tu vida y no puedo competir con eso ni aferrarme a un amor que no es mío por completo.
Está madrugada, con el corazón apretado
y lágrimas en los ojos, escribo estas palabras.
Sé que cometí errores que han causado
dolor y tristeza en nuestro amor, y sé que no hay excusas que puedan justificar
mis acciones. Siento muchísimo haber herido a la persona que más amo en este
mundo y tendré que llevar eso conmigo para siempre.
Comprendo que las palabras a veces no
son suficientes y sé que ya es tarde, pero una vez más... lo siento mucho,
y si decides perdonarme, lo agradeceré siempre. Te quiero profundamente, y mi
mayor deseo es que podamos encontrar la manera de sanar y seguir adelante,
incluso si eso significa caminar por sendas separadas.
Aunque nuestra relación ha sido intensa
y apasionada, sé que no puedo seguir siendo tu amante. Comprendo que tu
relación con tu novia es algo serio y es una prioridad para ti, y no deseo
interferir en ello.
Deseo que todo te vaya muy bien, pero
por el momento la tristeza ocupa todo mi cuerpo, porque es doloroso aceptar que
llegó el momento de despedirnos, de soltar las manos que una vez se
entrelazaron con las mías. Espero que el tiempo pueda curar mis heridas.
Así que hoy, con gratitud por lo que
fuimos, te digo adiós. No guardo rencor ni amargura, solo el deseo de que
encuentres la felicidad que mereces. Que ella te haga sonreír, que te cuide y
te ame como mereces.
Me duele despedirme de la persona que
fue mi refugio, mi confidente y mi amor. Aunque mi corazón esté roto, sé que no
podrás corresponderme como he pretendido que lo hagas y que es necesario
liberarnos para encontrar la paz que ambos merecemos. Aprecio cada instante que
compartimos, incluso los difíciles, porque contigo aprendí lo que significa
ganar y perder.
Te libero con cariño y gratitud.
No hay comentarios:
Publicar un comentario