jueves, 20 de junio de 2024

No sé

Como nunca me ha pasado, no sé hacerlo. No sé quererte. Las cosas tristes, duelen porque son tristes; pero me he dado cuenta de que también hay cosas alegres que duelen. No estoy refiriéndome al diafragma cuando duele y no puedes parar de reír... Jeje sino al propio estómago. Ya no son mariposas las que revolotean, ni siquiera hace falta una visión completa de ti. Basta imaginarte para que algo así como un montón de pterodáctilos se arremolinen como queriéndome hacer explotar. Me pongo muy nerviosa, y a lo largo del día puedo llegar a pensarlo millones de veces. Tanto, que agobia. Agobia porque no sé. No sé medir hasta dónde te quiero y hasta dónde no... o las horas a las que debo hacerlo. No he aprendido a aceptar que las cosas son como son, por muchas veces que me lo expliques, soy la que menos lo entiende. No es que la asiduidad sea escasa, o que se trate de un fenómeno nuevo. Lo innovador es que ahora la recursividad escale en la gravedad del fenómeno hasta alturas insoportables. Y no, ya estoy más que avisada, no dejaré que llegue a ocurrir. Tu has de protegerme, sí... pero parece que me proteges incluso de ti... Yo estaré siempre, pase lo que pase, para cuando vuelvas... aunque ni siquiera te hayas ido. Si consideras que no tengo por qué decirte algo, o que no he de dar mi opinión... te miraré con una sonrisa irresoluta, y me lanzaré a abrazarte. Porque tú te crees que yo estoy enamorada de muchas cosas. Sí. De todas esas cosas buenas que sabes hacer, y no me refiero a la abogacía, sino de los reflejos del sol en tu pelo, del brillo de tus pupilas al anochecer, de tus manos llenas de historias y tú espalda que carga el mundo... Pero te equivocas, no es lo que más me gusta de ti. En realidad, lo que yo adoro, y por lo que no te cambiaría por nada... es solo por una cosa. La que peor haces. Tu mayor defecto. Y como todavía no he encontrado ninguno... y ya estoy sobreponiéndolo a todas tus virtudes, creo que debería preocuparme. No hay nada que pueda separarme de ti, ni lo habrá, porque yo muero por ti, íntegro.

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