martes, 26 de marzo de 2024

Lun-A

 Surgía

la luna, de

entre las aguas,

no muy profundas. Sin

ser mar, el río que bordea

la orilla desde la que narro,

dejaba nacer una dulce y

ámbar bola de cara-

melo. Brillante a

los ojos vidriosos que desde aquí la observan, no por pena sino por frío, naranja a medias y después a enteras flotando sobre trocitos del reflejo que se desprendía escurriéndose a través del cauce…



Entonces te imaginé a mi lado. Ya no tanto por el frío como por las estrellas. Porque cuanto más fría es la noche, con más claridad se observan. Y quise guardármelas todas en la boca y cosérmela con ellas dentro para regalártelas una a una nada más verte y callar todas esas tonterías que se me escapan cuando te miro...

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